Por Raquel Montiel. Pedagoga, escritora y gestora de contenido de valor


El teletrabajo genera una gran reflexión al impactar en las organizaciones, donde su actividad lo permite, como una nueva forma de trabajar que ha llegado para quedarse. Es tan evidente el establecimiento de este nuevo paradigma, que la sociedad al completo se está transformando a una velocidad vertiginosa.

No solo hablamos de teletrabajo

No solo podemos pensar en términos de teletrabajo, la teleeducación o educación online también se ha sumado a este cambio donde están involucrados tanto adultos como niños.

El teletrabajo supone una nueva geolocalización desde donde se realizan las tareas, se desempeñan los objetivos y se mantiene la comunicación con todo el entorno profesional para no perder el equilibrio que se mantenía en el centro de trabajo habitual. Exactamente, nos traslada a cumplir con todo este ejercicio diario desde nuestros hogares u otras ubicaciones que hayamos definido para ello.

Sería interesante hacer una puntualización sobre el término teletrabajo y adaptarlo a lo que en realidad se está viviendo en la actualidad. Podríamos hablar de teletrabajo con flexibilidad horaria. Esta fórmula es una de las soluciones para que cada persona cumpla con sus objetivos y gestione mejor el tiempo del que dispone.

Y no solo hablamos de transformación digital

En las últimas semanas, hemos escuchado hablar sobre la transformación digital más que nunca, pero este no es el único paso por el que nos hace avanzar esta nueva situación. También estamos viviendo una transformación donde aprendemos sobre la organización del tiempo, la distribución de responsabilidades, la atención a prioridades, sobre una nueva convivencia, en definitiva, un sinfín de escenarios que en más de alguna ocasión tuvimos en mente y ahora se han convertido en realidad.

Durante la situación actual, no logramos realizar una valoración objetiva de la satisfacción, creatividad y beneficio que puede tener el hecho de no cumplir con el presentismo laboral al que estamos acostumbrados. No podemos hablar de normalidad, si nos encontramos ante circunstancias extraordinarias donde toda la familia se encuentra en el mismo lugar donde se realiza la jornada de trabajo, donde existen situaciones de preocupación e incertidumbre extremas, donde no hemos preparado un espacio para tal fin, bien por falta de recursos, de medios o de tiempo.

Durante el confinamiento, nos ha llegado multitud de información referente a cómo instalarnos en el que será nuestro nuevo puesto durante un tiempo indeterminado, quién sabe si para siempre, cómo mantener una rutina que nos permita hacer los descansos pertinentes, realizar estiramientos, pausas para no padecer de vista cansada y un sinfín de recomendaciones para enfrentarnos a una situación que no podemos hacer extensible a todo el que trabaja en remoto.

Podemos reflexionar sobre la conciliación

Reflexionamos para comprender que para conseguir una verdadera conciliación debemos hablar de teletrabajo con flexibilidad horaria. Es decir, la nueva forma de trabajar se acerca cada vez más a lo que en realidad la sociedad necesita para poder mantener un equilibrio entre vida personal y remuneración. El objetivo es conseguir un horario de trabajo saludable para que cada trabajador adapte el tiempo del que dispone a las responsabilidades con las que debe cumplir. De esta manera, observamos la necesidad de disfrutar de una flexibilidad horaria que nos permita cumplir con nuestro compromiso laboral.

Son tantos los aspectos positivos a nivel individual, social y medioambiental que presenta el teletrabajo con flexibilidad horaria, que todos debemos estar dispuestos a solicitar y/o proponer nuevas políticas y estrategias de trabajo para garantizar un alto grado de compromiso y motivación en el desempeño de nuestras responsabilidades laborales.

Y como decía Séneca: «No nos falta valor para emprender ciertas cosas porque sean difíciles, sino que son difíciles porque falta valor para emprenderlas».

El papel de la Educación tiene un peso indiscutible y fundamental a la hora de tomar decisiones para la mejora de la sociedad. Niños y adolescentes, con horarios igual de extensos que un adulto, son víctimas del estrés y del cansancio, lo cual no contribuye a un crecimiento conforme a sus derechos y necesidades vitales. El recorrido para llegar a conseguir el reto hacia una verdadera conciliación pasa por adaptar el horario laboral al horario de la escuela, y no al revés. Dicho esto, además de influir de forma positiva en nuestra calidad de vida, contribuiremos al desarrollo social de manera que estén todas las generaciones tejiendo una convivencia en equilibrio.

Otro factor importante para la mejora social es la adaptación de horarios al modelo europeo que se lleva considerando desde hace años, siendo ARHOE–Comisión para la Racionalización de los Horarios Españoles el mayor impulso ante esta iniciativa. A raíz de la situación generada por la pandemia, nos vemos forzados a establecer de manera convincente la necesidad de adoptar medidas de acercamiento hacia una conciliación real. Empezar por el teletrabajo con flexibilidad horaria es un gran paso.

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