Por Ángel Largo. Socio director de Mutare Transformación Positiva


“¡Volveremos!”. Esta frase fue pronunciada por el general Douglas McArthur, comandante de las fuerzas norteamericanas acantonadas en las Filipinas, después de su derrota por los invasores japoneses en el teatro de operaciones del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial.

Sin darle ningún sentido bélico, estamos en el momento (me niego a decir la palabra fase) en el que poco a poco vamos a ir volviendo a nuestros centros de trabajo.

Entonces nos surgen una serie de preguntas, que nos rondan en la cabeza, acerca de la vuelta a la “nueva normalidad” laboral:

¿Cómo lo haremos?
¿Nos comportaremos igual que antes?
¿Cómo afrontaremos la nueva situación?

Sin duda, la vuelta será algo “extraña” y, sobre todo, al principio nos costará adaptarnos a la “nueva situación”. Si ya nos cuesta reengancharnos cuando volvemos después de un periodo vacacional, ahora con un periodo de “distanciamiento del centro de trabajo” alargado (algunas personas me comentan que nunca estuvieron tanto tiempo sin ir al trabajo) parece lógico que la readaptación tendrá sus periodos de tiempo y sus consecuencias en nuestra actitud.

Es justo eso, la actitud, la que va a ser diferencial en las personas.

Es posible que algunos compañeros no estén o ya no vuelvan. Que el negocio no sea igual y que tengamos que “reinventarnos”. Que las circunstancias de trabajo no sean las mismas. Y que entremos en un periodo de “crisis” donde vuelvan algunos fantasmas como la pérdida de empleo o la falta de estabilidad laboral.

Es entonces cuando el talento tiene que hacer una transformación para tirar de resiliencia y adaptarse a las nuevas circunstancias.

Es ahí donde la actitud positiva marcará la diferencia entre las personas que logren adaptarse más rápido y mejor, frente a los “pesimistas” o “apáticos” que tengan más dificultades.

La buena noticia es que, según los últimos estudios científicos, la actitud es modificable. Por lo tanto, es posible variar nuestro comportamiento hacia una actitud positiva, bien por esfuerzo propio, bien ayudado por los que nos rodean, tanto los mánager como los compañeros.

Es cuando las personas positivas “tirarán del carro” para hacer que todos puedan mejorar e ir hacia adelante.

Identificar e incentivar a esas personas, que son las que generaran “ambientes positivos”, será una tarea clave en las organizaciones.

Ahora más que nunca, los mánager van a tener que ganarse su sueldo, sacando lo mejor de las personas en situaciones complicadas y con dificultades.

Por eso, en estos momentos la palabra stakeholders adquiere un significado más potente, ya que serán estos los que impulsen a la organización desde una actitud positiva y optimista.

Los expertos concluyen que en situaciones de dificultad necesitamos “optimistas realistas”, que son aquellos que creen que pueden salir bien las cosas, pero analizan la realidad para tomar acción. Y además también necesitamos “optimistas confiados”, que son aquellos soñadores que derrochan ilusión, y que lanzan y enganchan a las personas en proyectos con la fe y esperanza de que todo va a salir bien.

Si en nuestra organización encontramos a este tipo de personas con estos comportamientos, es bastante probable que nuestra compañía salga adelante, y lo haga reforzada y con una visión diferente.

¿Tienes identificadas a personas con actitud positiva en tu empresa?

Ángel Largo también es fundador de www.actpositiva.com y coordinador del Proyecto de Investigación sobre Actitud Laboral conjuntamente con la Universidad Francisco de Vitoria.

Puedes seguir a Ángel en LinkedIn, Twitter, Facebook y en su blog, y a Mutare Transformación Positiva en LinkedIn, Twitter, Facebook y en su web.

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